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APERITIVOS PARA LA DISCORDIA

¡DE PICAOS Y RECOCHAS!



Elkin González Ulloa

Profesor Universidad de los Llanos


Recuerdo entre titubeos y promesas aquella frase que, como impronta, aún vive en la memoria estudiantil: “la universidad tiene un problema”. Decía Frías por aquel 2008 en medio de paros y protestas que necesariamente debió afrontar. Lo recuerdo justamente porque no eran pocos los líos que atravesaba la institución en materia administrativa, académica... En fin, lo recuerdo también por el tono medio cínico, que aunque bastante singular, no será para el caso de esta corta reflexión el punto central de análisis. Su administración (mala o buena) no se robará de nuevo el show.


De cualquier manera, no se trata de ubicar el foco de la vergüenza sobre uno u otro. Los problemas son, en todo caso, estructurales y no de turno. Y es que la “U” tiene más oficinas que salones, más directivos que docentes, más OPS que investigadores (y bueno, tantos formatos como perros y caballos). A propósito –no de caninos ni equinos-, algo viene advirtiendo Chomsky (2014): “en las instituciones de educación superior no crece el número de profesores ni tampoco lo hace el de estudiantes, pero existe un acelerado aumento de estratos administrativos y burocráticos, a tal punto que resulta bastante familiar a la industria privada”. Coincidencias que desnudan!!!


Ahora bien, me sedujo escribir algunas pocas líneas no para redundar en los demonios perpetuos de esta “casa de altos estudios” que se dice la universidad pública de la media Colombia. Sino para, más concretamente, hablar en ocasión a la coyuntura electoral que surca la universidad y la región. Vale detenerme, entonces, en la compleja -y grosera- trama que ello envuelve. Que ello representa por lo menos para las apetencias del gamonal que, en buena medida, la universidad ha parido. ¡Vaya cuervo si te tiene los ojos huecos!


Interesa, muy de la mano, el picao “micrero” de mediodía o cuatro de la tarde, so pretexto de “calidad de vida”. Y mientras la recocha tiene desarrollo, la “U” se paraliza; todos al coliseo, todos a las gradas... ¡Que exhibición! Permisos académicos por aquí, permisos académicos por allá. Una autentica pantomima. Una feria de muestras y excentricidades que van desde el colorido uniforme hasta las poderosas tribunas. Mientras los estudiantes, hago el paréntesis, a fuerza de una sobria representación en el marco de los juegos “ASCUN”, acuden a la famosísima vaca a ver si les alcanza pa´ la camiseta.


Lo uno y lo otro, como verán, en nada difiere. Pululan fuerzas entre bando y bando queriendo quedarse con el botín. Se compite por un grito de gol que, a la postre y en medio del espectáculo, alguien ha de resultar triunfador muy a pesar de las faltas. Que fairplay ni que hijuemadre... Todo se vale. No hay cámaras, no hay pudor; no en el coliseo, no en la política. Los unos y los otros ya han definido cuál es su objetivo, y si algo sale mal, no importa: ¡el negocio socio!


Ahí la semejanza. El picao micrero y la recocha electorera sostienen la lógica deshonesta, hipócrita y poco rigurosa tanto de la universidad como de la política tradicional. Escenarios (de poder) en los que hay mayor preocupación por la cláusula y el contrato que por intereses realmente comunes.


Y como es apenas un bocado, dejo aquí... En una suerte de desasosiego la discusión siempre incompleta que es la Unillanos.





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